Empresas, socios de negocio, contactos y ubicaciones viven centralizados — y Customer 360 los conecta con las actividades que ejecutas, las comunicaciones que enviaste, los documentos firmados, los pagos y el historial completo. No es un CRM de pipeline de ventas: es el cliente conectado al trabajo que se hace para él.
El RUT y las facturas están en el ERP. Los acuerdos reales están en la casilla de correo de un ejecutivo. Los contactos y las direcciones están en una planilla que alguien mantiene cuando se acuerda. Y lo urgente pasó por WhatsApp, donde no quedó registrado en ninguna parte.
| Fuente | Qué guarda | Quién lo ve |
|---|---|---|
| ERP | RUT, facturas, saldo | Finanzas |
| Correo del ejecutivo | Acuerdos y compromisos | Solo él |
| Planilla compartida | Contactos y direcciones | Quien tenga el link |
| Mensajería | Lo urgente de ayer | Nadie, después |
La base del módulo es simple: centralizar las entidades comerciales y operacionales con las que trabajas, cada una con sus datos, sus relaciones y su clasificación. Todo lo demás —actividades, comunicaciones, documentos, reportes— se cuelga de ahí.
La entidad que factura y que aparece en los documentos. Es la que el ERP reconoce.
Clientes, proveedores, contratistas o distribuidores. Un mismo RUT puede cumplir más de un rol sin duplicarse.
Con quién hablas de verdad. Porque las empresas no responden correos: las personas sí.
Sucursales, plantas, faenas, obras o bodegas. Donde efectivamente ocurre el trabajo.
Tu forma de segmentar la cartera, no la que trae el software por defecto.
Cada cliente con la lista que le corresponde, para que la cotización o el cobro salgan bien a la primera.
Uno lo cargó con puntos. Otro sin puntos. Un tercero escribió "COMERCIAL ANDES LIMITADA" donde el ERP dice "Comercial Andes Ltda.". Para el sistema son tres clientes distintos: tres historiales parciales, tres saldos, tres verdades. Para tu operación es uno solo — y así debería verse.
La cola de coincidencias: los posibles duplicados esperando que alguien decida.
Deduplicar no es limpiar una planilla: es dejar de tomar decisiones sobre un cliente mirando solo un tercio de lo que pasó con él.
Una sola vista consolidada con el contexto operativo y comercial completo: qué se le está haciendo, qué se le hizo, qué se le dijo, qué firmó y cómo está pagando. Sin abrir cuatro pestañas ni preguntarle a nadie.
Los indicadores del cliente arriba; abajo, el timeline de todo lo que pasó con él.
Abiertas, atrasadas y cerradas. Con responsable, plazo y estado, ordenadas por lo que más importa hoy.
Visitas agendadas, reuniones y compromisos de calendario asociados a esa cuenta.
Correos, mensajes y alertas enviadas. Deja de ser propiedad de la casilla de una persona.
Contratos, actas de recepción, informes firmados y evidencia de terreno, colgados del cliente.
Estado comercial traído del ERP: facturas, saldo y días de atraso, junto al resto del contexto.
La línea de tiempo completa de la relación: qué pasó, cuándo y quién lo hizo. En orden y con nombre.
Llegas sabiendo qué se le prometió, qué quedó pendiente y si hay algo abierto que va a salir en la conversación. Deja de ser una reunión a ciegas.
El técnico que va hoy ve lo que hizo el que fue hace tres meses: qué se cambió, qué se observó y qué repuesto quedó anotado.
El saldo se lee junto al contexto operacional. Cobras sabiendo si el atraso viene de una factura olvidada o de un servicio mal cerrado.
Existe un rol VIEWER pensado justo para esto: le das acceso de solo lectura a un usuario externo para que mire cómo va el trabajo que le estás haciendo. Nada más. No ve al resto de tus clientes, no ve tus costos y no puede editar absolutamente nada.
Un CRM que solo guarda datos de contacto es una libreta cara. Acá el contexto comercial existe para alimentar la ejecución: el cliente define quién es, dónde queda, con quién se habla y a qué precio — y eso viaja solo hacia la actividad, el documento y el correo.
Ficha única, sin duplicados, con sus ubicaciones, sus contactos y su clasificación al día.
La actividad hereda empresa, ubicación, contacto y lista de precio. Nadie retipea nada ni se equivoca de dirección.
Checklist, materiales, tiempos, fotos y firma del contacto que recibió el trabajo en esa ubicación.
El correo o el reporte sale con el contexto ya cargado: a qué contacto va, de qué actividad habla y qué documento adjunta.
Cada actividad, documento y comunicación queda colgada del cliente. La próxima vez que lo abras, el contexto ya creció solo.
Conecta clientes, contactos, ubicaciones, actividades y comunicaciones en una visión integral.
El trabajo concreto que se hace para cada cliente, con responsable, plazo y evidencia.
Correo asistido por IA, mensajería, alertas y calendario — todo asociado al cliente correcto.
De dónde vienen las facturas, los saldos y los maestros que alimentan la ficha del cliente.
Cómo se conectan IA, actividades, workflows, documentos y KPI en un solo sistema.
Te mostramos cómo se vería tu cartera cargada en FieldOps: con tus tipos de cliente, tus ubicaciones, tus listas de precio y los duplicados ya detectados.